15 feb. 2014

Encierro Valdemorillo 8/2/14

A Toro Riesgo!!!!

ENCIERRO VALDEMORILLO 8/2/14. Entrada Plaza

Buena la presentación de la feria de Valdemorillo.  El recorrido es urbano y es de los más bonitos, alternan zonas de subidas, con bajadas, con curvas, zona de talanquera y muros, estrecho y ancho, tiene de todo esta manga de unos 550 metros de longitud. El corral de suelta esta en la calle Huertas, esquina con C/ Las Fraguas, después de recorrer esta primera calle ascendente, gira 90 grados a la derecha por la Calle Real, y poco a poco se va empinando, hasta que vuelve a girar a la derecha por C/ La Oliva. Esta calle va serpenteando en la parte inicial y sin talanqueras. Luego entra en una ligera bajada, ampliándose la calle y con talanqueras en ambos lados. Luego viene un repecho (sin vallado) y una fuerte bajada (vallado en lado derecho) con curva de 90 grados a la derecha para coger la C/ Tejera en suave descenso con talanqueras a ambos lados (aunque el lado izquierdo tienen un tablero) y entrar al callejón de la plaza por las caballerizas en la única curva a izquierdas del recorrido. Un recorrido con bastantes cambios, con una primera parte en subida, una intermedia con toboganes y la final en bajada, que hace que la manada tenga bastantes cambios.

Mucho frío en Valdemorillo, y bastante gente por las calles pese a ser un día gris y lluvioso. Segundo día de feria y primero con toros, se iban a correr toros de Luis Algarra, toros muy hechos y de buenas hechuras. Ganadería torerista sevillana, procedencia Juan Pedro Domecq al estar formada con vacas y sementales de este hierro. Toros colorados salvo uno negro. Por la tarde fueron lidiados en una corrida entretenida por Manuel Escribano (ovación tras petición y dos orejas), David Mora (oreja y oreja) y Arturo Saldívar (silencio en ambos).

Sonaba con un par de minutos de retraso el cohete que anuncia el comienzo del encierro, y rápidamente salen los mansos abriendo el camino. En la calle Real la manada va muy estirada como suele ser habitual, pero poco a poco se va abriendo, apareciendo los primeros huecos. Uno de los toros, el 85, resbala y cae al suelo al ser citado desde las talanqueras. El toro negro se esconde entre cinco bueyes llegando a la plaza casi sin ser visto. Cerrando este grupo de seis un toro colorado, a los que casi todos los corredores dejan pasar, al venir posteriormente cuatro toros de uno en uno con hueco entre ellos. Carreras intensas, con los toros mirando, sacando la cara, en la recta de la calle Oliva un corredor de rojo se tiene que tirar al suelo, metiendo la cara de muy mala manera el último toro, por suerte no llegó a alcanzarle.

A continuación se soltaron dos erales de uno en uno junto a dos mansos. Para el primero de ellos no volvieron a los cabestros, ya que llevaban dos en el camión. El novillo salió por delante con fuerza y rapidez, pero fueron tantos los cites que le hicieron en la primera parte del recorrido que acabó cayendo en uno de ellos. Al levantar, miró a un mozo que se estaba subiendo en una ventana, no terminando por envestir al ser llamado desde la curva. Estos instantes de indecisión provocaron que llegasen los dos bueyes por detrás, haciendo que el eral se hermanase con ellos. A partir de este instante fue como un cordero hasta la plaza, en la última curva se desmarcó un poco del buey que le iba protegiendo, y en la bajada de la calle Tejera saco un poco la cara un par de veces.

Para el otro eral si llevaron de vuelta a los mansos, mostrando lo bien domados que están, yendo andando detrás de su cuidador. El novillo salió escoltado por los cabestros, uno por delante y otro por detrás, y a diferencia del anterior, este no se fijaba, le sacaron las manos, trapos, banderas y chaquetas, incluso le dieron un pase de rodillas y el novillo pasó de largo, justo en los instantes que más llovía. Hizo todo el recorrido junto al manso, muy escondido y sin querer nada de pelea.

Estos erales sirvieron para hacer la capea en la plaza. Eran pequeños, y ante tanta gente se acabaron rápido. Hubo un par de sustos con el segundo, recortaba muchísimo, y a un chico lo golpeó de muy malas maneras contra las tablas, propiciándole un fuerte golpe en la cabeza. Del golpe contra las tablas el novillo se partió el pitón derecho por la cepa.

Fotos realizadas by Pablo Espartosa

















































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